Paltas, Incas y Viracochas ...1.I

- Historia de los vencidos - 


Autor: Hernán Gallardo Moscoso
Loja - Ecuador
Primera edición 1963

Fisonomía de Loja

Primer libro

Factores Geográficos en la Historia



1
Nacimiento de la Patria

No hemos llegado hasta hoy al resultado de una investigación acabada sobre los orígenes del hombre ecuatoriano, ni tampoco de ninguno de los grandes núcleos humanos del Continente Americano. Concepciones míticas, leyendas, tradiciones y conjeturas, en sus comienzos, y en los actuales días, la paleontología y la filología, han hecho sus observaciones más o menos congruentes, han emitido opiniones aceptables y que tienden a aclarar esta vieja interrogante: Los orígenes americanos son autóctonos u originarios de Australia, Asia, de la Polinesia o son rezagos de una Atlántida mitológica? La prehistoria y la arquilogía han descubierto ámbitos históricos de longitud insospechada. Civilizaciones enteras han sido anexadas a nuestra memoria por la sabiduría arqueológica.

La prehisoria guatemalteca nos habla de la invasión de Balún Botán, célebre personaje que se supone llegó del Asia o de la isla Vallúm, capitaneando numerosas tribus botánides. A este Jefe o semidios de los mayas se le atribuye la civilización de Méjico, Centro América y la fundación de las principales ciudades de Huehuetlán, Kukulcán, Hueyzacatlán y Tula( Ruinas de Palenque, Ocosingo y Tizal). El noveno de los votanes siguió las orillas de los mares, desde Yucatán, fundando imperios como el de Xibalba, a la manera de su primer progenitor. Nuevas y ricas regiones acrecentó al patrimonio de los Chanes, predilectos hijos del Sol, el dios Man o Kim. Por mandato de sus dioses, las tribus emigraron de Norte a Sur, en un espacio no menor de tres mil años antes de Cristo, en busca de mejores climas y más tierras. Hasta estas playas recamadas de conchas y caracoles y en las ondas del Pacífico, dicen llegaron los votánides.

A principios del siglo XVIII, el Padre Fray Jiménez, descubre y traduce al español el Popol-Vuh, que con todo sigilo se conservó entre los indios del curato de Chichicastenango. Es la historia del aborigen mayaquiché. El libro, después de referirse al origen del mundo, a sus dioses, edades culturales, población animal, etc., trata sobre la creación del hombre en forma muy simil a la hebraica. Organizada la primera edad del hombre con la familia de Gakup-Gakix, que es el principio de los maya-quichés, empieza a verificarse la expansión de la vida humana en América, en las tres edades posteriores. La segunda edad es la de Cané: de Ixmucané, el <<Héroe Civilizador>>, la tercera; y, la cuarta, la de <<Los Cuatro Primeros Hombres Verdaderos>>. Por el Popol-Vuh, el americano es hombre con historia, aunque sea mítica. El origen del hombre americano está en la obra de los dioses celestes y de la tierra, en un paraíso centroamericano. Según el Popol-Vuh, los maya-quichés son nuestros más cercanos abuelos.
Por Balún Botán y por el Popol-Vuh, se asigna a Centroamérica como la progenitora de todos los habitantes de la América del Sur. Los maya-quichés, toltecas y chibchas se dispensaron por todos los caminos oceánicos. Y hay criterios que dan importancia a Centroamérica, designándole como la matriz de toda la humanidad, cuando surgió el hallazgo del Antropomorphus Hununculus, descubierto por Cope, en 1885. Rasgos antropológicos, ecología, filología, ritos, creencias, toponimia y su arqueología dan bases objetivas para convertir la conjetura en realidad.
Viejos fósiles, huellas calcáreas y sedimentos lacustres son la demostración de que los valles lojanos fueron grandes lagos. Esta premonición geológica nos hace pensar en los quiméricos moldes de las leyendas sobre los orígenes totémicos de la estirpe capari, <<recamada con la cromática de las guacamayas y escalofriante, con el sortilegio de la divina serpiente>>. Nos hace pensar en el diluvio, en los hermanos Ataorupagui y Cusicayo, las esbeltas guacamayas que les alimentaron, de la descendencia de los Hurinsayas y Huanansayas, y del Guaraynag, el legendario Ararat de los morlacos. La sugestiva leyenda de la repoblación cañari se torna escalofriante al tratar del primer progenitor, la enorme serpiente sagrada Khan y Ara la madre eterna, como la de los quichés, toltecas, nahuas y salibas; como la de las culturas chavin, nazhca y mohica: como la del Tihuanaco, y como la de los egipcios.

Entre rumores confusos nos viene otra tradición sobre los orígenes cañari-palta. <<Persiste el eco de Guaynaro, el gran cañari, alma y corazón de la empresa civilizadora, y el eco retumbador de los gigantes Huaris, considerados como los primeros habitantes>> (R. Euclides Silva. -<<Biogénesis de Cuenca>>). No guardan estrechas relaciones los cañaris, los puruháes y los paltas, afinidades linguísticas, antropolígicas y culturales?.... Si Gonzáles Suáres y Max Uhle encontraron huellas mayoides en los cañaris y paltahumas, es muy probable que de las costas pacíficas vinieron las primeras caravanas de los gigantes huaris.
Según el Padre Juan de Velasco, los Quitus serían la más remota base de nuestra nacionalidad. El origen de los quitus se pierde en los confines del mito y de la leyenda. Como en la mayoría de los pueblos indígenas, se conserva la tradición bíblica de aquel fenómeno universal del diluvio. Dice el Padre Velasco, que los quitus atribuían el diluvio a una gran serpiente que herida por los flechazos de los hijos del primer homre llamado Pacha, <<vomitó tanta agua que anegó la tierra>>. Pacha, figura mitológica de semidios, logró salvarse junto con sus hijos y mujeres, por haber construído una casa en la cumbre más alta del Pichincha. Finalizado el diluvio, empezaron a poblar la región de Quito, <<pero descubrieron sorprendidos que no podían entenderse, y dieron, entonces, origen a los pueblos de nuestras diversas comarcas>>.

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