Poesía ecuatoriana



Poesía del Ecuador Mediterráneo Jorge Carrera Andrade

MEDITERRÁNEO

Cabra, oscura nodriza,
dame tu leche de astros
al pie de las columnas que conciertan un himno
a la gloria del mar y del árbol nervudo
vencedor de Milón de Crotona. El pelícano
me confía el secreto de las islas
donde peces y flores arrastran a las naves
a su nautragio eterno.

Las olas disfrazadas de corderos
pacen junto a las ruinas
y muge el toro antiguio
aliado del cerezo
o Argos vetetal de ojos de sangre.

Viña: Dadme en tu mano sarmentosa
el pezón de cristal, la hoja ilustre
ornamento de vírgenes.
Adiós, nubes rizadas,
frisos del cielo. Adiós, altas aves de mármol.

Llego a la vieja patria del papiro,
paraíso de tumbas;  El maní
descansa, breve momia, en su sarcófago
y los escarabajos
son uñas esmaltadas de la muerte.

En su balanza, el hombre de cabeza de pájaro
pesa, como hace siglos, el aceite,
las acciones humanas, las momias de los panes.

Viajo desde la vid al cedro y a la higuera,
desde la estatua al templo y la pirámide
y regreso del pozo del profeta
con el plato de dátiles
a tu país, Helena.
En tu cuerpo maduran los panales
y hay ascuas de dulzor bajo la harina.
Eres la viva artesa
donde amaso mi pan de amor de cada día.
Tentación de las formas,
mundo de miel solar y de metamorfosis:
¿Me pides renunciar por tu cesto de frutas
a la paz de mi imperio sin fronteras?

Columnas, cedros, viñas,
instante, día o siglo
son a la postre ruinas.
En el umbral del mundo del olivo
la presencia fugar de la luciérnaga es volandera cifra
del humano destino:
¡Luz y conocimiento
atesorar durante la existencia
para resplandecer sólo un momento!
Mar de fábula: muéstrame tu población de vidrio,
tus peces y tus dioses pasajeros que escuchan
su sentencia en el grito del pelícano.

Autor: Jorge Carrera Andrade




EL ARMA DE TRANSMISIONES

Ya se oyen trompetas
que dicen: ¡Victoria!,
millares de aceros
cual luna en creciente
destellan mil rayos
de gloria...
Los Andes altivos
serenos observan
el paso de los vencedores,
airoso y tranquilo
el RÍO AMAZONAS
exhibe orgulloso
su límpido cuerpo
al paso de los vencedores.
Las Armas Heroicas
se elevan cual tromba
allá en la frontera,
destacándose entre ellas
¡gallarda! ¡Bravía!
el Arma de apoyo,
de mil emociones:
EL ARMA DE LAS TRANSMISIONES.
¡Es arma de hombres!
que dentro del pecho
la llama sublime
de amor a su Patria
mantienen perenne...
¡Es Arma de guerra!
pues reina en el aire
en el mar y en la tierra;
la voz de la Patria
circula en sus venas
y todos sus hijos la escuchan
allá en la frontera y
en el mundo entero...
¡Es Arma sagrada!
El cóndor andino
extiende sus alas
y dícele entonces:
"¡Seguid majestuosa,
gallara y bravía;
conoces la Historia,
a ella venero,
por ella yo vivo
y en ella te anhelo
un puesto de honor!"
Se escuchan trompetas
que dicen: ¡Victoria!
el triste poeta ya pulsa su lira
y canta las gestas
de los vencedores;
las Armas heroicas
se elevan cual trompba
allá en la frontera,
destácase entre ellas
¡gallarda! ¡Bravía!
el Arma de apoyo de mil emociones;
y sobre su Insignia
millares de aceros
cual láurea corona
le cubren de gloria
al Arma de las Transmisiones.

Comentarios